El 2019 tiene nombre de mujer

Veronica Gerber, Donna J. Haraway, Mariana Enríquez, Valeria Luiselli, Dolores Reyes, Natalia García Freire, Brenda Navarro, Alejandra Costamagna, Tatiana Ţîbuleac, Yukiko Motoya y Anne Carson, Olga Tokarczuk, Delia Owens, Cristina Morales, María José Ferrada, Nona Fernández, Margaret Atwood, Mary Karr, Nell Leyshon, Gladys González, Tracey Thorn. La mayoría de estos nombres pueden no decirles nada, pero hay que recordarlos. Se trata de algunas de las autoras más importante del año 2019.

Cada una de ellas pertenece a países, tendencias y géneros distintos, pero comparten un lenguaje donde se funden poesía y política. A continuación una lista con sus obras publicadas (o reeditadas con gran éxito) el año que se va:

Veronica Gerber es una gran escritora mexicana, “una artista visual que escribe” como ella misma se define, publicó en 2019 su novela La compañía la cual trata de los fantasmas de una familia en medio del México minero. En su obra, que es también  una advertencia sobre las consecuencias ambientales y sociales que acarrea la minería, combina elementos de diversos géneros, como narrativa gráfica, el collage y la apropiación fotográfica. (La compañía, Almadía, 2019)

Nuestra parte de la noche, es el título de la nueva novela de Mariana Enríquez, Premio Herralde de Novela 2019 (primera mujer argentina en recibir este premio).  Un padre y su hijo atraviesan Argentina, desde Buenos Aires hasta las Cataratas de Iguazu, en medio del terror de la dictadura militar y de sus propios e íntimos demonios.  “Ah, qué bien. Usted se enoja porque no tiene su conversación imbécil y nosotros sufrimos su indiscreción de necia, de vieja chusma. ¿Quiere saber? Mi mujer murió hace tres meses atropellada por un colectivo que la arrastró dos cuadras. “ (Nuestra  parte de la noche, Anagrama 2019)

El tema del viaje y del éxodo está presente también en Desierto sonoro, tercera novela de la escritora mexicana Valeria Luiselli. Un matrimonio en plena crisis viaja en coche con sus dos hijos pequeños desde Nueva York hasta Arizona. Ambos son documentalistas y cada uno se concentra en un proyecto propio: él va tras los rastros de la última banda apache; ella busca documentar la diáspora de niños que llega a la frontera del país en busca de asilo. A través  de la mirada de los niños y de su propio  y peculiar procesamiento de lo que escuchan, se van develando las tramas íntimas, políticas y sociales del paisaje y de  la historia. (Desierto sonoro, Sexto Piso, 2019)

Cometierra, es el título de la primera novela de la argentina Dolores Reyes, cuya protagonista vive en un barrio en donde la violencia, el desamparo y la injusticia tienen  a las mujeres como principales víctimas. “Me acosté en el suelo, sin abrir los ojos. Había aprendido que de esa oscuridad nacían formas. Traté de verlas y de no pensar en nada más, ni siquiera en el dolor que me llegaba desde la panza. Nada, salvo un brillo que miré con toda atención hasta que se transformó en dos ojos negros. Y de a poco, como si la hubiera fabricado la noche, vi la cara de María, los hombros, el pelo que nacía de la oscuridad más profunda que había visto en mi vida”. (Cometierra, Sigilo,2019)

Nuestra piel muerta de la ecuatoriana Natalia García Freire, es una ficción acerca de una invasión que lleva a su protagonista, Lucas,  a refugiarse en el único  mundo que ha sobrevivido: el de los insectos. Otros protagonistas son los artrópodos, adorables bichitos  que cambian su piel y que son claves en el desarrollo de la novela. (Nuestra piel muerta, La navaja, 2019)

Casas vacías es la primera novela de la mexicana Brenda Navarro. Su tema es la maternidad, siempre asociada a la felicidad pero que también puede ser una pesadilla. La obra  habla del dolor de las mujeres ante la desaparición de un hijo y de su propia vida. Es una novela que también cuestiona la maternidad y abre la posibilidad de un diálogo sobre cómo se enfrentan las maternidades no solicitadas y que son impuestas socialmente. “Daniel desapareció tres meses, dos días, ocho horas después de su cumpleaños. Tenía tres años. Era mi hijo” (Sexto Piso, 2019)

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes de la  escritora moldava Tatiana Ţîbuleac, es el título de la obra  que logró el Premio de Literatura de la Unión Europa. Es el relato del acompañamiento de una hija a su madre durante sus últimos meses de vida y en ella la autora toma como referente  la formula que usaba su abuela para referirse a una persona: “tiene los ojos rabiosos”, o “tristes” o “alegres”.  (El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, Impedimenta, 2019)

 Mi marido es de otra especie,  es el  reciente título de la escritora más premiada de la literatura japonesa actual, Yukiko Motoya. Con una pluma divertida y mordaz , disecciona con distancia y mucho humor la institución del matrimonio. “Un día reparé en que mi cara se había vuelto idéntica a la de mi marido. No es que alguien me lo hubiera hecho observar, sino que, de una manera casual, mientras clasificaba las fotos acumuladas en el ordenador, de repente me fijé en ese detalle”. ( Mi marido es de otra especie ,Alianza Literaturas, 2019)

La canadiense Anne Carson, en su obra La belleza del marido, su primera publicación en español,  reflexiona poéticamente sobre el amor, la separación y los celos : “Y de las verdaderas mentiras de la poesía / se filtró una pregunta. / ¿Qué une realmente a las palabras con las cosas? / No mucho, decidió mi marido / y procedió a usar el lenguaje / del modo en que según Homero suelen los dioses”. (La belleza del marido, Lumen, 2019)

La chica salvaje, de la escritora  Delia Owens,  se convirtió en uno de los libros favoritos del año 2019 para  los lectores norteamericanos. En él se narra la historia de Kya una niña de nueve años a la que su familia abandona en unas marismas, donde crece y despierta al amor.  (La chica salvaje, Atico de los libros, 2019 y Kindle, 2019)

Con la novela Lectura fácil, la autora  española Cristina Morales alcanzó el Premio Nacional de Narrativa 2019. Una novela que narra a cuatro voces la vida de cuatro mujeres con diversas discapacidades y que la crítica ha sido prácticamente unánime en celebrar y  destacar su valor (Lectura fácil, Anagrama, 2019)

La canadiense Margaret Atwood  impacta nuevamente con su virtuosa capacidad para recrear un mundo nuevo en su obra Los testamentos, la segunda parte de la novela distópica El cuento de la criada. Aquí profundiza las miradas  de  tres mujeres muy distintas cuyos caminos acabarán por encontrarse, obligándolas a enfrentarse con ellas mismas  y a decidir. (Los testamentos, Salmandra, 2019)

En Iluminada, la autora norteamericana Mary Karr utiliza su humor corrosivo  y su propia experiencia para reflexionar sobre el amor, el alcoholismo, la depresión, el matrimonio, la maternidad y más (Iluminada, Periférica, 2019

El bosque de la autora británica Nell Leyshon cuenta la historia de Pawel, un niño polaco que crece en una Varsovia ocupada por el ejército alemán. Debido a la guerra, debe esconderse junto a su madre en un bosque al que, décadas después y ya en Inglaterra, la mente de Pawel no cesa de regresar. (El bosque, Sexto piso, 2019)

Otro Planeta de Tracey Thorn,  es el título del libro de la  compositora y cantante del dúo Everything but the Girl, en el cual  recuerda su adolescencia en las afueras de Londres. Este libro ha sido elegido por la revista Mondo Sonoro como uno de los mejores libros musicales de 2019. Con el formato de diario, la autora anota de forma metódica todas las impresiones de sus vivencias cotidianas: ir a comprar rímel o medias, los libros leídos, las películas vistas, sus primeros amores, sus discos favoritos y los regaños de su madre por ir muy gótica.  (Otro Planeta, Apha Decay, 2019)

Y en Chile también la buena literatura tiene nombre de mujer. Nona Fernández publicó su obra titulada Voyager –como esa sonda espacial que se interna en la galaxia- para hacer  notas y registrar tanto su propia memoria como la del país, entregando una lúcida reflexión personal sobre el sentido de los recuerdos.  Aún cuando este libro fue terminado a comienzos del año, fue publicado en medio del estallido social, aportando un punto de vista único y personal. (Voyager, Random House, 2019)

El sistema del tacto de Alejandra Costamagna relata la historia de Ania, quien emprende un viaje cruzando la cordillera hacia Argentina para despedir a su tío moribundo. Viaje físico, huída del presente, recuento de la memoria que va desde los años setenta del siglo XX hasta el presente.(El sistema del tacto, Anagrama, 2019)

María José Ferrada, poeta y narradora,  publicó  el año 2019 dos libros para niños ,Tea y Camaleón son hermanos”y El lenguaje de los animales, que destacan por el delicado tratamiento del lenguaje y el acercamiento respetuoso y poético de la autora hacia los niños. “Si quieres aprender el idioma de los animales, primero tienes que moverte despacio. Eso significa que en la misma caminata caben el doble de árboles, el doble de pájaros y el doble de flores”.(A buen paso, 2019)

De la misma autora, destacamos Guardianes, que reúne a María José Ferrada con la artista  española Mo Gutiérrez Serna en una obra poética esencial que entrega a lo cotidiano una nueva perspectiva. “En ese lugar nos encontramos con dios. Dios es un ciervo minúsculo, lo sabemos porque escuchamos latir su corazón”. (Guardianes, Amanuta, 2018)

La poeta chilena Gladys González  recibió el Premio de poesía joven Pablo Neruda 2019 con su obra Bitácora ,“en mérito a una obra que ha contribuido al desarrollo de la poesía actual, introduciendo el paisaje urbano, el lenguaje callejero y su imaginario desde una voz femenina”. (Calabaza del Diablo, 2019)

Rebozo

los ademanes
de la pobreza
la cabeza gacha
la mirada perdida
el rebozo
apolillado y roído
de la dignidad
caminando

Y terminamos este recuento, no exhaustivo, de obras de autoras mujeres publicadas durante 2019, con una autora que sorprendió (como sorprenden las mujeres cuando nadie se ha dado el trabajo de seguirlas). Se trata de Los errantes de la  Premio Nobel Olga Tokarczuk, – Premio Man Booker Internacional-  una novela coral con más de cien relatos  y con tantas miradas y  tantas voces que, como pretende la autora, el lector emprende un viaje que no sabe donde termina. Se trata de historias incompletas, cuentos oníricos, apuntes, narraciones y recuerdos que hablan del cuerpo, del mundo, de la ciencia, de los mapas, de historias. Por ejemplo, un relato sobre un hombre llamado Kunicki, que, en plenas vacaciones, tendrá que enfrentarse a la desaparición de su esposa y su hijo; o  del doctor Blau, taxidermista, o  el relato verídico de cómo el corazón de Chopin llegó a Polonia escondido en un tarro de alcohol en las enaguas de su hermana; o las cartas que le mandaba Joséphine Soliman al emperador Francisco I de Austria con el objetivo de recuperar el cuerpo de su padre.

Es esta misma autora quién nos regala un párrafo que nos da pistas sobre como mirar el año que se va y lo que viene  por delante “Plantada sobre el terraplén antiinundaciones, la mirada fija en la corriente, descubrí que –pese a todos los peligros– siempre sería mejor lo que se movía que lo estático, que sería más noble el cambio que la quietud, que lo estático estaba condenado a desmoronarse, degenerar y acabar reducido a la nada; lo móvil, en cambio, duraría incluso toda la eternidad”  (Los errantes, Anagrama, 2019)

 

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Diciembre 25, 2019

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