Jonathan Franzen

Salamandra, 2015

Una novela que es capaz de mostrar con honestidad y agudeza cómo piensan muchos seres humano en este siglo. Y mostrar también, sin  complejos, cuáles son las circunstancias, individuales y colectivas, qué dominan su  pensamiento y su acción. Franzen se ha convertido en un autor imprescindible de la tradición de grandes novelistas norteamericanos, que nos envuelve en un universo paralelo y del que no podemos salir hasta saber qué pasa con Pureza.“Según su experiencia, habría pocas cosas más parecidas entre sí que dos revoluciones… Y, sin embargo, él solo había experimentado las que se llamaban “revolución” a sí mismas a voz en grito. Lo que distinguía a una revolución legítima- la científica , por ejemplo- era que, en vez de ufanarse de su condición revolucionaria, se limitaba a ocurrir. Sólo las débiles y recelosas, las ilegítimas, tenían que ufanarse. El lema de su infancia, bajo un régimen tan débil y receloso que había llegado a construir un muro para encerrar a la misma gente a la que supuestamente había liberado, era que la República contaba con la bendición de situarse a la vanguardia de la historia. Si tu jefe era un capullo y hasta tu marido te espiaba, no era culpa del régimen, porque el régimen estaba al servicio de la Revolución y la Revolución era al mismo tiempo históricamente inevitable y terriblemente frágil, acorralada por sus enemigos.”

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Mayo 13, 2021

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